41° El salvador está aquí
“El Salvador está aquí”, Himno N.º 41, pertenece a una antigua tradición de la himnodia evangélica y tiene sus raíces en el himno inglés The Great Physician, escrito por el ministro metodista y compositor de himnos William Hunter. El texto fue publicado en 1859 y posteriormente asociado con la melodía “Great Physician”, compuesta por John H. Stockton en 1869. La obra alcanzó una amplia difusión en el mundo evangélico y también pasó tempranamente a la himnodia de habla española. De hecho, “El Salvador está aquí” aparece documentado en Himnos Evangélicos, publicado en Buenos Aires en 1881, asociado a la melodía de Stockton. El himno presenta a Jesucristo como el Salvador que se acerca al pecador, el que se entregó por él y cuyo nombre es digno de honor. Su mensaje está profundamente relacionado con la imagen bíblica de Cristo como el médico de los enfermos: no solamente aquel que puede sanar las aflicciones humanas, sino especialmente aquel que perdona el pecado, libera de la culpa y reconcilia al pecador con Dios. Esta idea tiene su fundamento en las palabras de Jesús: “Los que están sanos no tienen necesidad de médico, sino los que están enfermos” (Mateo 9:12). A lo largo de sus cuatro estrofas, el himno desarrolla un recorrido desde la salvación hasta la adoración. Cristo se entrega por el pecador, llama a los hombres a venir a Él, invita a seguirle y promete una esperanza futura con Él. El creyente responde confiando en Cristo, dando gloria a su Redentor y proclamando el valor de su nombre. Finalmente, la experiencia personal se transforma en adoración congregacional: “Venid, cantad, a nuestro Dios”. **El nombre de Jesucristo constituye el centro del himno. Él es presentado como Salvador, Redentor y Señor, cuyo nombre inspira amor, confianza y alabanza. Esta perspectiva se relaciona con textos como Mateo 11:28, Juan 10:27, Hechos 4:12, Efesios 1:7 y Filipenses 2:9-11. Así, “El Salvador está aquí” no solamente anuncia que Cristo salva, sino que llama al creyente a escuchar su voz, confiar en Él, seguirle y responder con una adoración llena de gratitud. Su mensaje puede resumirse en una sencilla pero profunda verdad: Cristo, el Salvador y Redentor, se acerca al pecador, lo llama a venir a Él y transforma su vida para que pueda vivir confiando en Él y glorificando su nombre.” - Mateo 9:12; Mateo 11:28; Juan 10:27; Hechos 4:12; Efesios 1:7; Filipenses 2:9-11.
El salvador está aquí,
el amoroso Cristo
el que se entregó por mí,
bendito Jesucristo
Nombre digno de honor,
nombre dulce de amor,
nombre de mi redentor,
Cristo, Jesucristo.
Os dice él: “venid a mí”
oíd la voz de cristo,
seguidme poco tiempo aquí
y reinarás con cristo.
Doy gloria a mi redentor,
confío yo en cristo;
su nombre me infunde amor,
su dulce nombre, Cristo.
Venid, cantad, a nuestro Dios,
al glorioso Cristo;
cantad con corazón y voz
al santo nombre de Cristo.
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