
Recursos Musicales del Coro / Iglesia matriz
Una biblioteca de himnos, alabanzas, letras y recursos cantados en nuestra iglesia matriz para servir al Señor con excelencia y edificar a la iglesia.
Meditaciones Bíblicas & Noticias del Coro
Reflexiones doctrinales sobre el canto y avisos importantes para los miembros del ministerio musical.
La Fidelidad Inmutable de Nuestro Dios
Una meditación bíblica sobre el descanso que encuentra el alma del creyente al saber que Dios no cambia. En medio de los tiempos difíciles, su gracia sigue siendo suficiente.

Entonando nuestros corazones "Salmo 103:1-5"
En este hermoso salmo escrito por el rey David, encontramos una de las aplicaciones más importantes como creyentes y es la siguiente: Recordarnos a nosotros mismos lo que Dios ha hecho por nosotros. En el sentido contextual del pasaje, vemos cómo las palabras iniciales son "Bendice, alma mía, a Jehová o Señor". Este sentido de decirles a nuestras almas que bendigan es mucho más profundo que algo racional o mental; es una intención de recordarles a nuestras almas que bendigan a Dios y luego añade.. " Todo mi ser", incluyendo el cuerpo físico, en esta alabanza. Cuerpo, mente y alma unidos en un mismo propósito, bendecir al único que es digno. Luego de ello, el salmista menciona muchas de las razones por las cuales debemos hacerlo y que no debemos olvidar sus bendiciones o beneficios: Él es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana todas tus dolencias, el que rescata del hoyo tu vida, el que te corona de favores y misericordias,el que sacia de bien tu boca, de modo que te rejuvenezcas como el águila. Esto le entrega una profundidad a nuestra alabanza de gratitud por la salvación y el perdón de nuestros pecados, la salud física que podemos obtener de Él, cómo nos rescata, nos da favores, misericordias y nos sustenta cada día de nuestra vida. Este es el llamado a todo creyente, meditar en todo lo que Dios ha hecho en su vida y dar gloria a Dios por estas razones.
La Teología en el Canto Congregacional
El canto en la iglesia no es un mero entretenimiento emocional ni un preludio al sermón; es un acto solemne de enseñanza mutua. Cuando el coro y la congregación cantan, estamos proclamando verdades teológicas profundas que moldean el corazón de los creyentes. Por tanto, cada himno y alabanza que incorporamos a nuestra biblioteca debe pasar por el filtro de la fidelidad bíblica y la reverencia.
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Canciones Agregadas Recientemente
170° El Señor resucitó
Congregacional
“El Señor resucitó” es un himno tradicional de resurrección ampliamente difundido en la himnología evangélica y posteriormente incorporado al repertorio congregacional de la Iglesia Metodista Pentecostal de Chile. Su texto proclama la victoria de Jesucristo sobre la muerte y la tumba, relacionando su resurrección con la redención del creyente, su reinado glorioso y la esperanza de su segunda venida. La versión utilizada en la tradición pentecostal chilena presenta una adaptación textual característica, cuyo autor específico no se encuentra identificado con certeza. La melodía pertenece a la antigua tradición de EASTER HYMN / Hail the Day, documentada desde Lyra Davidica (1708). Desde una perspectiva bíblica, el himno recoge temas centrales de 1 Corintios 15:20-26, Marcos 16:1-7, Lucas 24:6-7, Hechos 2:24-36 y Apocalipsis 1:18: Cristo verdaderamente murió, resucitó, venció la muerte y vive para siempre. La canción también dirige la mirada hacia la redención obtenida por Cristo y hacia la esperanza futura de su regreso. Su mensaje puede resumirse en una sola progresión: Cristo murió, Cristo resucitó, Cristo venció, Cristo reina y Cristo volverá. Es, por tanto, un himno apropiado para celebrar congregacionalmente la resurrección, victoria y exaltación de Jesucristo, llevando a la iglesia a responder con gozo, gratitud y esperanza ante la obra objetiva de su Salvador. “El Señor resucitó” es un himno que concentra en pocas palabras una de las declaraciones fundamentales del cristianismo: Jesucristo murió, fue sepultado, resucitó y reina victoriosamente. Su mensaje no termina en la tumba vacía. La resurrección está conectada con la redención del creyente, el reinado presente de Cristo y la esperanza de su regreso. Desde una perspectiva biblíca, el himno posee un fuerte carácter cristocéntrico y doctrinal. Su alegría no descansa en la experiencia subjetiva del creyente, sino en la obra objetiva de Cristo. La iglesia puede cantar: Cristo resucitó → Cristo venció → Cristo redimió → Cristo reina → Cristo volverá. Por ello, el “Aleluya” del himno no es simplemente una expresión de entusiasmo: es la respuesta de la iglesia ante la victoria histórica y eterna de Jesucristo.
El vive en mí
Especial coro
“El vive en mí” es una alabanza especial del repertorio coral pentecostal chileno, ampliamente difundida e interpretada por Coros Unidos y otros coros de la tradición evangélica chilena. Su autoría original no se encuentra identificada con certeza. La alabanza presenta un testimonio sencillo de la obra salvadora de Cristo: el amor de Dios transforma la vida del pecador, la sangre de Cristo trae redención, el creyente es liberado de la esclavitud del pecado y pasa a pertenecer al Señor. Su mensaje alcanza su punto central en la afirmación de que Cristo vive en el creyente, una verdad que puede relacionarse con la unión con Cristo y la obra del Espíritu Santo. El canto termina reconociendo a Jesucristo como Rey y expresando el deseo de exaltarlo. Desde una perspectiva bíblica, el gozo expresado en esta alabanza no se fundamenta simplemente en una emoción, sino en una realidad objetiva: Cristo salva, transforma, redime y libera. Por ello, el canto conduce desde el testimonio personal hacia la exaltación de Cristo como Salvador y Rey. Textos bíblicos relacionados: Gálatas 2:20; 2 Corintios 5:17; Hechos 20:28; 1 Corintios 6:19-20; 1 Pedro 1:18-19; Apocalipsis 5:9; Juan 8:34-36; Romanos 6:6-7; Colosenses 1:13-14; Filipenses 2:9-11.
241° Ando con gozo
Congregacional
“Ando con gozo” es un himno sencillo de carácter testimonial que presenta la vida cristiana como un camino de confianza en Cristo. Su mensaje recorre las dificultades del presente, la dirección de Cristo, la perseverancia en santidad y la esperanza futura de la vida eterna. Aunque su autoría permanece no identificada, su contenido contiene numerosas referencias y conceptos compatibles con la enseñanza bíblica: la fidelidad de Cristo, su función como Salvador y guía, la necesidad de santidad y la esperanza eterna. Su principal fortaleza está en recordar que el gozo cristiano no depende de que desaparezcan las pruebas, sino de que Cristo permanece con su pueblo. Por ello, puede utilizarse apropiadamente como un himno congregacional de gozo, confianza y perseverancia, especialmente cuando se desea recordar a la iglesia que la vida cristiana es un camino que debe recorrerse mirando a Cristo hasta llegar a la gloria. Textos relacionados: Santiago 1:2-4; Juan 8:12; Juan 10:27-28; Efesios 5:8; Efesios 5:19; Colosenses 3:16; Hebreos 12:14; Filipenses 3:20-21; Apocalipsis 21:1-4.
59° Cuán dulce el nombre
Congregacional
“¡Cuán dulce el nombre de Jesús!” es un himno escrito por el pastor y compositor inglés John Newton, publicado originalmente en 1779. Newton es reconocido como uno de los grandes himnólogos evangélicos del siglo XVIII y autor de numerosos himnos, entre ellos el célebre “Sublime gracia”. La versión castellana tradicional utilizada ampliamente en los himnarios evangélicos hispanos fue realizada por Juan Bautista Cabrera, y aparece documentada desde finales del siglo XIX. Posteriormente fue incorporada a numerosos himnarios evangélicos de habla española, incluyendo colecciones utilizadas durante los siglos XIX y XX. El himno también ha sido conservado en diferentes tradiciones evangélicas latinoamericanas, con algunas variaciones en la traducción y en la melodía utilizada. El himno presenta el nombre de Jesús como fuente de consuelo, paz, fortaleza, gracia y salvación para el creyente. Su propósito no es atribuir poder mágico a la palabra “Jesús”, sino exaltar a la persona de Cristo y todo lo que Él representa para quienes han puesto su confianza en Él. Cristo es presentado como Amigo, Sostén, Rey, Salvador, Vida, Luz y Bien eterno. De esta manera, el himno desarrolla una verdadera confesión cristológica: la vida del creyente encuentra su suficiencia en Jesucristo. El significado del nombre de Jesús se relaciona directamente con Mateo 1:21, donde se declara que Él salvará a su pueblo de sus pecados. Hechos 4:12 presenta a Cristo como el único Salvador, mientras que Juan 6:35 muestra a Jesús como el Pan de vida para quien acude a Él. La abundancia de gracia encuentra fundamento en Juan 1:16, y la confianza en Cristo como refugio, vida y sostén se relaciona con textos como Juan 10:27-28, Juan 14:6 y Colosenses 3:4.
137° Te Alabamos, ¡Oh Dios!
Congregacional
“Te alabamos, oh Dios” es un antiguo himno de alabanza centrado en la obra salvadora de Dios. Su texto original en inglés está asociado a William Patton Mackay y su conocida melodía REVIVE US AGAIN se encuentra tradicionalmente vinculada a John J. Husband. El himno presenta una adoración profundamente centrada en Dios y en su obra de salvación. La primera estrofa alaba a Dios por el perdón recibido mediante Cristo; la segunda dirige la mirada hacia Jesús y su sacrificio en la cruz; la tercera reconoce la obra del Espíritu Santo; y la última reúne a la congregación en la adoración a la Trinidad. El perdón recibido en Cristo se relaciona con Efesios 1:7 y Colosenses 1:13-14. La humillación y sacrificio de Cristo encuentran fundamento en Filipenses 2:6-8, Isaías 53:4-6 y 1 Pedro 2:24. La obra del Espíritu Santo puede relacionarse con Romanos 8:15-16, Gálatas 5:22 y 2 Timoteo 1:7. Finalmente, la adoración trinitaria encuentra fundamento en textos como Mateo 28:19 y Efesios 1:3-14.
Mi Dios es de Poder
Especial Coro
“Mi Dios es de poder”, también conocida como “Tiene Poder mi Dios”, pertenece al repertorio de coros de la tradición metodista pentecostal chilena. Su autoría original no ha podido ser identificada con certeza; las fuentes que conservan la canción la presentan como una composición de autor desconocido. La canción se encuentra documentada dentro del repertorio del Coro Nacional, donde aparece asociada al álbum Mire a Jesús. Una fuente de acordes identifica específicamente una “Versión: Coro Nacional 1998” y señala al autor como desconocido. Posteriormente, la canción continuó circulando entre distintos coros y congregaciones de la tradición pentecostal chilena. Su presencia en recopilaciones de coros de la Iglesia Metodista Pentecostal de Chile y en repertorios de otros coros muestra cómo este tipo de canciones fueron transmitidas y preservadas principalmente mediante la práctica congregacional y coral. El centro de “Mi Dios es de poder” es una declaración sencilla acerca del poder de Dios y su obra en la vida del creyente. La primera estrofa presenta a Dios como sustento y refugio, mientras que la segunda lleva el énfasis hacia la transformación espiritual: Dios salva, transforma y hace renacer. Por eso, el “poder” de Dios que proclama la canción no debe entenderse solamente como una manifestación extraordinaria, sino también como el poder mediante el cual Dios da vida, salva al pecador y transforma su existencia. La canción termina convirtiéndose en una confesión personal: Dios vive, está presente y ha obrado en quien canta. El mensaje puede relacionarse especialmente con Hechos 17:25-28, donde Dios es presentado como aquel que da vida y aliento; Juan 3:3-8, sobre el nuevo nacimiento; 2 Corintios 5:17, acerca de la nueva creación en Cristo; y Romanos 1:16, que presenta el evangelio como poder de Dios para salvación. Así, la canción dirige la atención desde el poder de Dios hacia su obra concreta en el creyente: Dios sostiene, salva, regenera y transforma. El verdadero poder de Dios no solamente se contempla en aquello que Él puede hacer, sino también en aquello que Él hace en nosotros. El pecador que estaba muerto recibe vida; quien estaba lejos es reconciliado; y quien pertenece a Cristo comienza una vida transformada por su gracia. Por eso, cantar “Mi Dios es de poder” no es simplemente declarar que Dios tiene poder, sino reconocer que ese poder ha obrado en nuestra salvación y continúa sosteniendo nuestra vida. “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree.” Romanos 1:16
